Ante la crisis, la indefensión aprendida.

Muchos nos preguntamos, por qué con la que está cayendo no sigue todo el mundo en la calle, tal como se vislumbró el 15-M (2011).

Es interesante analizar el comportamiento social de los ciudadanos ante la presente crisis y distintos estados psicológicos sociales, por los que hemos pasado:

–       Veníamos de una época de Hedonismo y derroche absolutamente compulsivo, que en lugar de haberlo frenado a tiempo, sirve a ciertos dirigentes para justificar nuestra crisis, con frases como “tenemos lo que nos merecemos”

–       Llegaron los primeros síntomas de crisis y se pasó a una cierta Incredulidad inicial.

–       A la que los medios empezaron (y siguen, y siguen…) a potenciar la idea de que estábamos en una importante crisis con un incesante bombardeo mediático, empezó la Frustración, que llegó a partir de un análisis del entorno que empezó por Incertidumbre, pasamos a sentir un sentimiento de Vulnerabilidad, que nos llevó a un sentimiento de Miedo (depresión) y derivó en una Desconfianza generalizada, fruto de este miedo. A los humanos buscan la estabilidad, por esto los cambios nos producen estrés y nos asustan. Así esta sensación de cambio y de que el monstruo era más grande de lo que pensábamos, tuvo un efecto multiplicador de la percepción de la crisis.

–       Una vez instalados en esta fase de Miedo y Desconfianza, se empezó a contagiar a todas las capas sociales (desde los mercados, a las familias, política…). Algunos ciudadanos optaron por el Afrontamiento; ya fuese cambiando ciertos actos, como racionalizando su consumo, saliendo a la calle a protestar bajo distintas banderas nacidas de la indignación, emigrando a países con mejores perspectivas, o comprando low cost, entre tantas conductas.

 

Pero… Viendo que las conductas de afrontamiento habían tenido cierta repercusión positiva y percibiendo que la crisis va a peor (más del 20% de la población superando el umbral de la pobreza, recortando a hachazos los derechos sociales…), ¿Cómo es posible qué exista una mayoría de población, que pese a pasarlo tan mal, mantienen una conducta pasiva? En parte, lo explica lo que en psicología social se le llama indefensión aprendida (Seligman, 1967).

Seligman experimentó (con una ética bastante dudosa) con perros que recibían descargas eléctricas ocasionales. Utilizó a dos grupos. Uno de los grupos tenían la posibilidad de accionar una palanca con el hocico para detener las descargas, mientras que los otros no tenían ningún medio para detenerlas, ni predecirlas. Cuando, posteriormente se les dio la posibilidad de salir de las jaulas, el primer grupo salió rápidamente, pero los animales que no podían detener las descargas, permanecieron quietos, sin mostrar ningún tipo de respuesta. Esta inactividad, se le denominó indefensión aprendida y explica fenómenos de dura represión sobre grupos de población, que por miedo y por no poder anticipar las conductas del agresor, se mantenían inactivos ante la opresión. Un claro ejemplo se dio en los campos de concentración, dónde miles de judíos y gitanos fueron torturados y exterminados, protagonizando muy pocos actos de afrontamiento contra sus captores, superándoles en número y sabiendo que la lucha podía ser  su única salida. Su experiencia previa y el terror, les había hecho creer que hiciesen lo que hiciesen, no podían evitar su situación, igual que les sucedía a los perros del experimento de Seligman.

¿Qué sucede en España?Image
Si analizamos la conducta de los ciudadanos ante crisis como la actual, que es una crisis de manual, podemos entender que exista indefensión aprendida. En esta crisis están todos los ingredientes para asustarnos: está basada en el miedo que ha generado una fuerte crisis psicológica, incluso en sectores que no tenían por qué sufrirla, que ha frenado el consumo y justificado prácticas de duros recortes en los derechos sociales, injustificables en otro contexto; recortes que están terminando con el estado del bienestar, tan salvajes como utilizar sanidad y educación como moneda de cambio para salvar a unos bancos monopolizados, cada vez más ricos e influyentes. Esta crisis es muy dura, con una ¼ de la población en paro, congelación salarial y la mitad de jóvenes desocupados. Tiene múltiples frentes abiertos, que afecta a prácticamente todas las capas de la población (digo prácticamente por qué el sector del lujo el cual prevé otro aumento del 14% en 2012, no ha parado de crecer en nuestro país), cebándose principalmente con la clase trabajadora y clase media (funcionarios incluidos), que son el principal motor del consumo, lo que afecta a comerciantes y empresarios. Además, es impredecible: no sabemos cuando nos va afectar y quien nos va atacar, quizá Europa, quizá los bancos, incluso quienes nos gobiernas, con medidas tan surrealistas (que es la única forma de definirlas), como subir el IVA de partidas como el material escolar, pañales, cultura o funerarias hasta el 21%. Por si esto no fuera poco, se diluye en el tiempo, viéndose muy lejos su final, ya que nos hacen creer que la única solución es apretarse el cinturón, porque “el futuro puede ser aún peor”… Como para no tener miedo.

Así, es “normal” que la respuesta ante este fenómeno, sea la el derrotismo; la percepción de no disponer herramientas para defenderse y que se haga lo que se haga, no podemos hacer nada contra este gran monstruo. Quienes sufren indefensión aprendida, actúan erráticamente, con confusión, abandonan el racionalismo, se abandonan y asumen la derrota.

La única solución es afrontar la situación, primeramente a nivel personal. Analizar qué podemos hacer para superar nuestros problemas y hacerlo. Después a nivel colectivo, organizarse y actuar, pero sobretodo actuar, ya que es la única forma de volver a recuperar el control. Solamente sin miedo, habrá futuro; sino que se lo pregunten a Islandia, El Cairo, o Túnez.

Albert Vinyals i Ros 18/09/12

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One comment

  1. Ya estamos viendo los resultados de las políticas neoliberales que ahorcaban en los noventa a los países latinoamericanos hasta la extenuación, la receta que obligaron a tomar hasta el extremo del empobrecimiento y la nueva invasión por parte de las trasnacionales europeas y norteamericanas, desde la quiebra de los bancos con las consecutivas perdidas de las pensiones de los mayores que se alzaron dieron al traste cuando los gobernados se rebelaron, se unieron, y fortalecieron hasta quitarles el poder omnimodo que se arrogaban, véase por ejemplo Venezuela con el triunfo de Chavez hoy, o/y otros…que aun cuando lo mando a callar el Jefe de Estado Español, pues simplemente pasó por debajo de mesa, o el famosillo del expresdiente Uribe quien ha sido apoyado por Usa y la UE en el mayor genocidio en Colombia, ayudó a que el sentimiento de hermandad y solidaridad puediera más que cualquier descalificación contra el mandatario reelecto…
    Así que hermanos que tiempos aquellos cuando la arrogancia de Aznar Bush y Uribe por vender armas invadir pueblos y ·conquistar· en el nombre de Dios y de las armas y el uranio enriquecido que aun no aparecen . . . así estaran por muchos años…?
    gilma gámez periodismodehoy-

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