Sábado 3 de marzo de 2029.

7.45 h. Suena mi despertador cafetera, que en lugar de avivarme con el horrible “pipipipipipi”, me despierta el “chup chup” del café recién hecho. Sin salir de la cama, repaso las noticias, totalmente personalizadas según mi forma de pensar. Al rato, la pantalla me avisa que tengo una vídeo-llamada en grupo. Son unos amigos con los que hacemos deporte los sábados. Deciden ir a correr por la montaña a las 12 h.

8.45 h. Le digo a mi asistente de vozque quiero un cortavientos ligero para ir a correr, ya que me he cansado del último que me compré. Como estoy incrementando masa muscular, debo haber cambiado de medidas, así que con una app escaneo mi cuerpo para conocer mi talla exacta. Le encargo al asistente una chaqueta con placas solares para poder cargar mi teléfono. Le pido a la app que me llegue en menos de 2 horas, ya que tendré que salir de casa a las 11 h.

9.15 h. Aprovecho para hacer la compra online de alimentación en una cooperativa de consumo ecológico que comulga con mis valores. Como que saben qué productos suelo comprar, repito mi última compra y en 1 minuto la tengo hecha. Por cuestiones de conciencia ambiental, envían todos los pedidos a un sitio céntrico el mismo día. Recogeré la compra en un bar del barrio, así aprovecho para tomar algo con los de la cooperativa y quizá comprar algo más.

9.30 h. Busco cómo llegar al sitio dónde iremos a correr. Encuentro absurdo tener coche propio, por esto uso una app para localizar coches de vecinos que los compartan. Consigo uno cerca de casa, disponible esta mañana. La pantalla dice que hace sol, así que programo mi impresora 3D para que me saque una visera y me proteja al correr.
10 h. Salgo un momento de casa y compro un vino para tomar después de correr con los amigos. Siempre voy a una antigua bodega, que es como las tiendas de antes. Rezuma vida por sus paredes. Me encanta, porque es como un viaje en el tiempo y el comerciante siempre sabe aconsejarme.

Retrofuturismo como veían el año 2000
Visión del año 2000, desde el 1900. La abuela de la roomba

10.45 h. Ya me he probado el cortavientos, me sienta como un guante y la visera ha quedado genial. Al pasar por la cocina, la nevera me avisa de que falta leche y veo que no tengo pastillas del lavavajillas. Le pido a la nevera que encargue una caja y le doy a un botón integrado en el lavavajillas para comprar las pastillas.

10.55 h. Con mi reloj inteligente me hago un chequeo médico inmediato, para controlar que esté todo en orden y que no me de un patatús al correr. Todo correcto, ¡Salgo a correr!

En este relato he querido visualizar cómo se comprará de aquí a 10 años. Desgranaré las principales tendencias que marcarán el futuro del retail, extraídas del texto:

 

  • Comodidad y rapidez .

Todo apunta a un mundo más tecnológico, en el que el binomio comodidad-rapidez serán factores clave para que triunfen los negocios. El cliente, cada vez más perezoso, quiere que se lo pongamos fácil. No quiere complicarse la vida, ni perder ni un minuto de su sobre-estimulada agenda.

  • Tan experienciales, que pierde sentido la posesión.

Tal como sucede con el sector del automóvil, en el cual crece el renting, la tendencia en auge es cambiar la posesión, por cubrir deseos inmediatos. Queremos que nuestros objetos sean lo más nuevos posibles, creciendo la obsolescencia percibida. Poseer un producto hasta desgastarlo, tendrá cada vez menos sentido. La prueba es que hasta Ikea se plantea realizar renting.

año 2000 visto desde el pasado
El 2000 visto desde 1900. Problemas de tráfico.
  • Big data real

En el ejemplo explicado, se aprecian distintas formas de ver cómo podrá aplicarse el big data. Cruzando datos, las marcas podrán saber qué quieres consumir, antes de que lo hayas deseado. Las empresas tecnológicas centran muchos de sus esfuerzos en el desarrollo más eficiente de inteligencia artificial para gestionar datos, ya que poseer información es la clave del éxito en nuestra sociedad. Las empresas líderes no son las que fabrican más, sino las que manejan mejor la información. Sino, ¿por qué razón Facebook compraría una app que no genera beneficios como Whatsapp por 13.800 millones de dólares?

  • Personalización en un mundo homogéneo

El futuro de los consumidores, se asemeja al presente de los adolescentes: desde fuera nos parece que todos visten igual, pero en cambio su mayor temor es formar parte del “rebaño”. Vamos hacia un mundo contradictorio, que mezcla la uniformización de gustos y costumbres a escala global, con la personalización de productos, con el máximo exponente en las impresoras 3D.

  • Más activismo en el consumo

Ante este mundo de consumo inmediato y desaforado, cada vez más personas apostarán por traducir sus tendencias ideológicas, en actos de consumo. Con el consumo podemos defender nuestro cuerpo, valores y territorio para generar cambios a escala global.

  • ¿Y la tienda física?

Pese a que el e-commerce crece cada año, es impensable que desaparezcan las tiendas físicas, más aún cuando los grandes del comercio electrónico empiezan a abrir tiendas físicas. Una calle sin comercio, es una calle sin vida.

Vivimos en una sociedad envejecida y con cada vez más hogares unipersonales (actualmente representan el 25%), pero seguimos siendo seres sociales que necesitan de contacto humano. Para muchas personas la única sonrisa que reciben al final del día puede ser una tienda física, por lo que a la venta asistida le queda un largo recorrido. Esto incluso lo confirman estudios que han visto correlaciones entre zonas con mercados de verduras, dónde se dan numerosas interacciones humanas, con la mejora de la salud mental.

Neo Tokio akira 2019
Neo-Tokio, año 2019. Visión de Tokio desde 1988 en el anime de Akira (Katsuhiro Otomo).

Lo que cambiará, será el tipo de tiendas que sobrevivirán: una combinación de multinacionales, cada vez más tecnológicas y experienciales, conviviendo con comercios de proximidad, cada vez más profesionalizados, que apuesten por la experiencia emocional y la especialización. En contraposición, también tendremos más tiendas de conveniencia, con muy poca profesionalización, incluso descuidadas, pero que ofrecerán proximidad y flexibilidad de horarios. Este mundo, puede recordarnos al de futuros distópicos como los de Blade Runner, Akira o Alita, una mezcla de híper-tecnología, con bonitas tiendas que conviven con otras cutres y grises.

En realidad, cada vez es más difícil predecir el futuro, ya que viene marcado por los cambios  tecnológicos y éstos avanzan exponencialmente, de forma disruptiva,por lo que es muy complejo proyectarlos a 10 años. ¿Alguien se imaginaba en 2009 que principalmente nos comunicaríamos usando emoticonos y notas de voz? El futuro siempre lo vemos desde el presente y éste avanza tan rápido, que todo lo escrito hasta ahora, describe cómo compramos en 2019, y no en 2029.

akira end scene 2019
Neo-Tokio, año 2019. Visión de Tokio desde 1988, en la escena final de Akira (Kastuhiro Otomo).