albert viñals

Sé tan veloz y mordaz como un meme

Abro la galería de imágenes de Whatsapp y aparece una foto de De Gea, el portero de la selección española, con la palabra GIF. Le clicas y es una imagen fija. Tan inmóvil como De Gea en sus primeras actuaciones del Mundial. Un meme muy sutil y con muy mala leche. Tiro un año atrás y durante una semana aparecen decenas de memes sobre el autobús de “Hazte oír”: el de “Que no te engañen, los niños tienen pene…”, pero con frases como: “Que no te engañen: Cruzcampo no es cerveza.” Memes albert vinyals

Entro en una web i toda la publicidad que aparece es sobre descuentos por el Mundial de fútbol. Descuentos a secas, sin un motivo aparente y sin fecha de principio, ni final. Incluso la excusa del fútbol la veo en productos que tienen muy poca relación con la práctica deportiva, o con su visualización como espectador. Lo mismo sucede cuando voy a comercios y veo sus campañas de precios: o hablan de rebajas “porque sí”, o se suman al “black friday”, o a un evento de moda como “el Mundial”, tal como hace TODA su competencia.

En este artículo quiero hablar del por qué al hacer una campaña promocional, tenemos que aprender más de los chistes que recibimos en Whatsapp y flexibilizar el calendario de marketing que siguen todas las empresas. Hacer rebajas cuando toca está muy bien, ya que el consumidor ya las espera, pero comunicarlo cómo hace toda tu competencia, te diferencia muy poco y el cliente huye de la homogeneización.

 

4 claves que debemos aprender de los memes:

  1. Sé veloz: el éxito de los memes está en su celeridad. Si analizamos programas de éxito como Operación Triunfo, Joc de cartes (TV3) o Eurovisión, veremos que han sabido entender bien cómo funcionan las redes sociales y generan memes durante la misma emisión. El éxito radica en su inmediatez y su fracaso está vamos fuera de tiempo. Los memes que he repasado al inicio del texto, ahora mismo, ya han perdido su sentido. Memes albert vinyals joc de cartes

    Lo primero que debemos considerar al realizar una campaña de marketing es estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado. Y no es solo saber cuando empezar, también es esencial saber cuando debemos terminar. Por experiencia en gestión de redes sociales, las campañas con tiempo limitado tienen mucho más éxito que las que se alargan en el tiempo. Si le das tiempo al receptor, este tiende a posponer la acción y por consiguiente, a olvidarnos. Lo ideal son campañas cortas, que activen el sistema de supervivencia del espectador, obligándole a realizar acciones inmediatamente.

  2. Sé flexible: al tener que jugar con el factor tiempo, debemos ser flexibles y tener cintura para cambiar de estrategia según las circunstancias. Ya lo decía Manuel Castells en su célebre “la sociedad de la información”: las empresas y Estados con más poder en el s. XXI, son las más flexibles e innovadoras. Aunque tengamos una ferretería de barrio, debemos tener una mirada suficientemente ancha para darnos cuenta de qué sucede a nuestro alrededor y sumarnos a ello, si esto puede hacer que lleguemos más y mejor a nuestros clientes.
  3. Sé único: aunque abundan memes repetitivos, sexistas, ofensivos… también suelen triunfa los que llegan primero y sobretodo, los que se diferencian. El problema de muchas acciones de marketing es su incapacidad para diferenciarse de la competencia, volviéndose estériles para el consumidor. Somos consumidores de improbabilidades, por lo que repetir la misma “shopping night” cada año, el 20% de descuento porqué es el Mundial de Futbol o la “semana del black friday” puede tener muy poco impacto; sobretodo si queremos atraer a nuevos clientes.
  4. Sé mordaz: la gracia de muchos memes está en lo afilados que estén, en su mala leche. Con las acciones de marketing, es recomendable no ofender a ningún colectivo, pero es más importante no dejar frío a nadie. Nuestro humor privado es mucho más ácido que el que vemos en la mayoría de campañas de marketing.

 

Los anunciantes suelen ser muy precavidos. No se atreven a sumarse a causas tan aceptadas como el respeto al colectivo LGTBI, denunciar el racismo, o mostrarse feministas. No suelen arriesgarse a tratar temas de actualidad, aunque sea con una sonrisa. Los resultados nos muestran que cuando alguien, con cierta sensibilidad, es ipaa ipa balta baltà
mordaz, único, flexible y gestiona bien el tiempo, llega al público y su mensaje se expande por las redes. Teniendo en cuenta estos principios, podemos crear campañas tan impactantes como el famoso cartel navideño de Netflix, anunciando la serie Narcos, con un simple “oh, blanca navidad”, o las simpáticas campañas de una panadería del barrio de Sants (El forn Baltà) que aprovechando el World Mobile Congress, decoraron su escaparate con un iPad hecho de pan, con un cartel que anunciaba “i-Pa de Baltà store”.

 

Al animal social le gustan las sonrisas

El otro día haciendo un tour por tiendas de Barcelona con alumnos del graduado en Dirección de Comercio y Distribución de ESCODI, me encontré con una curiosa situación. Visitamos una tienda donde vendían chocolate. Estaba muy bien ambientada, con un producto exquisito, una excelente selección de colores, buena iluminación y dirigida a un público principalmente joven. El producto era muy accesible y, a pesar del pequeño tamaño de la tienda, daba muchas ganas de entrar. En principio, era un comercio que parecía creado expresamente para un público objetivo similar a mis estudiantes, pero al pedirles la opinión… ¡Sorpresa! Para la mayoría fue negativa. No les gustaba.
Extrañado, les pregunté por qué y un alumno lo resolvió contundentemente: “la dependienta tiene cara de palo”. Efectivamente, su expresión daba a entender que no estaba disfrutando de su trabajo, al contrario, nos transmitía aburrimiento, desidia, hasta cierto punto de enfado. Una expresión, lamentablemente, demasiado habitual en muchos comercios.
Huyendo  de lo desagradable 

La expresión de la chica también podía ser producida por nuestra presencia, o porque no se sentía realizada, ni bien pagada. El caso es que esa cara seguro que no ayudaba a vender. No sólo no ayuda, sino que la probabilidad de que ni entremos, es altísima. La antipatía del personal es el principal motivo para dejar de visitar un establecimiento. Y por otro lado, la sonrisa del personal de una tienda, puede ser la única que reciban durante todo un día, muchas personas.

sonrisa verdadera
Generalmente los recuerdos más intensos que tengamos de un comercio, están relacionados con las personas y tenemos tendencia a retener más las experiencias negativas: alguien que te ha atendido con desgana, malas contestaciones, engaños, una mala mirada… El almacenamiento de estos recuerdos, es clave para la supervivencia y está en la base innata de nuestro comportamiento social.
Como “animales sociales” hemos aprendido que las situaciones negativas se deben almacenar en nuestra memoria para poderlas evitar o superar en el futuro; esto nos ha permitido sobrevivir como especie. A pesar de los avances en marketing para hacer que el cliente viva experiencias más positivas en los puntos de venta, en el fondo, lo que más nos atrae son las personas y la base de la comunicación social, es la expresión emocional.

La alegría, imán de lo positivo

En este artículo principalmente quiero reclamar una práctica muy sencilla, pero en desuso en tiempos de crisis: sonreír. Como “animales sociales”, nacemos con un repertorio limitado de emociones básicas (6, según la mayoría de autores) y la alegría es una de ellas. La alegría nos sirve para conseguir que se reproduzcan situaciones agradables, la prueba más clara es que una sonrisa, suele generar otra sonrisa.
Debemos reír el máximo número de veces al día, que sólo tenemos una vida. Es una forma muy fácil de estimular la felicidad. La sonrisa provoca que el organismo segregue endorfinas, las cuales potencian la fluidez de las conexiones neuronales. Esto favorecerá una comunicación más fluida, una mayor atención, incluso mejora la creatividad.
Estas endorfinas, que son sustancias endógenas segregadas por el propio cuerpo, no sólo atenúan el dolor, sino que producen placer y nos provocan un estado de bienestar general.

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Según el psicólogo Daniel Goleman, el cerebro tiene preferencia por los rostros felices y los reconoce más fácil y rápidamente. El simple hecho de exponernos a una sonrisa es una buena forma de generar una primera impresión positiva. La psicología de la memoria, nos explica que grabamos más fácilmente los primeros y los últimos estímulos a los que nos exponemos en cada contexto. Por lo tanto, si entramos y salimos de un comercio con una sonrisa, ya tenemos parte del recuerdo positivo ganado. Eso ya lo aplican algunas multinacionales, ​​donde tienen a una persona contratada para saludar y sonreír a quien entra. En el fondo, no es necesaria una acción tan “artificial” e indigna para el trabajador. Simplemente, si todo el personal tiene presente el poder de la sonrisa y se consigue que el trabajador esté a gusto en su trabajo, el cliente recibirá el mejor mensaje que se le pueda dar, una sonrisa de alguien contento.

Albert Vinyals i Ros. 2/2014